|
|
|
La autoestima es la
percepción cognitiva que tenemos de uno mismo. Cuando esta
percepción empieza a distorsionarse, la autoestima
empieza a sufrir.
El equilibrio psicológico se apoya en dos patas: la
autoestima y la adaptación.
La autoestima es como una pata de cristal, ya que se
rompe con mucha facilidad. Es importante tener en cuenta que
nuestra cultura se basa en la represión, y la
represión es el enemigo número 1 de la autoestima.
Si la persona no tiene capacidad de adaptación, se
produce distrés (estrés desbordado, incontrolable) y
a consecuencia de ello puede aparecer el desequilibrio
psicológico.
Si fallan las dos patas, entonces tenemos asegurado el
desequilibrio psicológico y a la larga, una patología. Si la
patología afecta a la calidad de vida de la persona,
entonces no hay salud mental.
La autoestima es el núcleo principal de nuestra vida. El
nivel de autoestima es el responsable de todo lo que ocurre
en ella. Nuestros sentimientos, palabras y pensamientos, han
ido modelando nuestra vida a través de los años y ellos son
los responsables de nuestra vida actual.
El nivel de bienestar que somos capaces de experimentar, el
éxito que podemos conseguir, lo satisfactorias que son
nuestras relaciones, la creatividad que nos permitimos
expresar, los logros que somos capaces de conseguir, y todos
los aspectos de nuestra vida actual están intrínsicamente
ligados a nuestra autoestima.
Mejorar nuestra autoestima es el mejor proyecto de vida que
podemos asumir, al hacerlo estamos mejorando todos los
aspectos de la misma, y nos estamos ocupando de la relación
más importante que jamás tendremos. Nuestra relación con
nosotros mismos.
|
|
|